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J.M.B.W

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Eduardo Arroyo

Técnica: 

Medida mancha:    cm.76 x 56

Papel: Arches – 76 x 56 cm.

Edición: 100 Ejemplares

Ref.: EA-080

Año de Edición: 1979

Precio *: 1500 €

* Precio sin I.V.A.

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Carrito

Biografía de Martin Chirino

Martín Chirino
Las Palmas de Gran Canaria, 1935 - Madrid, 2021

Martín Chirino fue uno de los escultores más relevantes de la segunda mitad del siglo XX en España. Reconocido internacionalmente por su dominio del hierro y su capacidad para fusionar la tradición escultórica con una visión innovadora y contemporánea, su obra ha trascendido fronteras y continúa siendo una de las más representativas del arte moderno en España.

Chirino nació en Las Palmas de Gran Canaria y desde joven mostró interés por la escultura. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal y, más tarde, en Madrid, donde se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. A finales de los años 50, se trasladó a París, donde tuvo contacto con los movimientos vanguardistas de la época. Durante su estancia en la capital francesa, fue influenciado por la escultura abstracta y los movimientos minimalistas, lo que marcó un punto de inflexión en su obra.

En 1958, Chirino fundó junto a otros artistas canarios el grupo "Los Canarios", que fue crucial en la introducción de la modernidad en el arte de las Islas Canarias. Este grupo se comprometió con una visión renovadora de la escultura, alejándose de las influencias clásicas y tradicionales y apostando por el desarrollo de un lenguaje artístico que fusionara las formas geométricas con el trabajo de la materia.

El trabajo de Chirino está profundamente marcado por la relación entre el espacio y la materia, especialmente el hierro, que se convirtió en su material predilecto. Entre sus obras más emblemáticas destacan las series de "Agujeros Negros" y las "espirales". Las primeras, con su forma abierta y dinámica, evocan la noción del vacío y la energía, mientras que las segundas, cargadas de simbolismo, están relacionadas con la naturaleza y el movimiento. Estos elementos, que exploran las conexiones entre el arte, la ciencia y la naturaleza, le permitieron a Chirino hacerse un nombre en la escultura contemporánea, transformando un material tan rígido como el hierro en formas fluidas y orgánicas.

A lo largo de su carrera, Chirino no solo exploró la escultura, sino que también trabajó en proyectos de escultura monumental, intervenciones públicas y exposiciones colectivas que lo llevaron a exponer en instituciones internacionales de prestigio. Entre ellas, destacan el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la Fundación Martín Chirino en Las Palmas de Gran Canaria (donde se conserva una gran parte de su legado), y el Museo de Arte Abstracto Español en Cuenca.

La obra de Chirino ha sido parte de numerosas colecciones públicas y privadas, y su estilo ha sido reconocido por su capacidad para integrar elementos de la cultura canaria con el arte contemporáneo. También destacó por su trabajo en escultura monumental, donde sus obras se han exhibido en diversos espacios urbanos de renombre internacional.

Martín Chirino recibió numerosos premios y distinciones a lo largo de su carrera. Entre ellos se destacan el Premio Nacional de Escultura en 1982, el Premio Canarias de Bellas Artes en 2011 y el Premio Tomás Francisco Prieto en 2018. En 2004, recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, un reconocimiento a su incansable contribución a las artes y su influencia en generaciones de artistas.

A pesar de su éxito internacional, Chirino nunca dejó de estar vinculado a su tierra natal. Su labor como educador y su dedicación a la promoción de las artes en Canarias dejaron una huella profunda en la cultura insular. Su obra sigue siendo estudiada y admirada por su capacidad para transformar el hierro en poesía visual, sus formas metálicas que vibran con la energía del espacio y su mirada visionaria que conecta el arte con la naturaleza y la historia.

Martín Chirino falleció en Madrid en 2021, dejando un legado imborrable en el arte contemporáneo y una profunda influencia en el panorama escultórico español e internacional.

Biografía de José Pedro Croft

José Pedro Croft
Oporto, Portugal, 1957

José Pedro Croft es un destacado artista portugués cuya obra abarca diversas disciplinas, siendo particularmente reconocido por su exploración de la escultura, el dibujo y el grabado. Su trabajo ha sido clave en la redefinición de la escultura contemporánea portuguesa, pero también ha dejado una profunda huella en el mundo del grabado, donde ha experimentado con técnicas tradicionales y contemporáneas para crear piezas que exploran la relación entre el espacio, la geometría y la luz.

Croft comenzó su formación artística en el Instituto de Arte de Oporto y continuó en la Escuela Superior de Bellas Artes de Lisboa. Aunque se formó inicialmente en pintura y escultura, fue en el grabado donde encontró un campo especialmente fértil para su experimentación. Desde sus primeros trabajos, se sintió atraído por la capacidad del grabado para reinterpretar el espacio y las formas, elementos que ya formaban parte de su obra escultórica. Su aproximación al grabado es única, pues combina las influencias de la abstracción geométrica con una sensibilidad particular por la materia y la textura.

Su producción gráfica abarca una amplia variedad de técnicas, desde el aguafuerte, aguatinta y litografía, hasta innovaciones propias que exploran la interacción entre la forma y el espacio. En sus grabados, Croft ha logrado crear composiciones complejas en las que las líneas y las formas geométricas se entrelazan y se despliegan, generando una atmósfera dinámica, casi arquitectónica. Al igual que en su escultura, en el grabado Croft se interesa profundamente por la relación entre el vacío y la forma, y cómo la luz puede transformar la percepción de una imagen bidimensional. Su habilidad para manejar las sombras y los contrastes en la superficie del papel le permite dar a sus obras un carácter tridimensional, como si estuvieran emergiendo del plano.

A lo largo de su carrera, Croft ha producido una serie de series gráficas que han sido exhibidas en importantes galerías y museos, destacando no solo por la maestría técnica, sino también por la profundidad conceptual de sus obras. Entre sus series más conocidas se encuentran "Países Imaginarios", que refleja su interés por la creación de paisajes y estructuras abstractas, y "Arquitectura del Tiempo", donde juega con la repetición y la variación, características del grabado, para evocar la idea del paso del tiempo.

Además de su trabajo en la creación de obras individuales, Croft ha sido comisario de proyectos gráficos y ha trabajado en colaboraciones con otros artistas, fomentando el grabado como un medio de expresión que, si bien tiene sus raíces en la tradición, también puede evolucionar hacia nuevos territorios experimentales. Su labor en el grabado le ha valido el reconocimiento tanto dentro de Portugal como en el ámbito internacional, y ha sido objeto de exposiciones y proyectos específicos en torno a este medio.

En cuanto a sus exposiciones de grabado, destacan aquellas organizadas en instituciones como el Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Lisboa, la Fundação Serralves en Oporto y el Museo de Arte de Oporto, donde su obra ha sido objeto de retrospectivas y exposiciones dedicadas al grabado como una de las facetas clave de su producción artística.

A lo largo de su carrera, José Pedro Croft ha combinado el grabado con la escultura monumental y la instalación, creando intervenciones que exploran la relación entre la obra y el espacio en el que se presenta, ya sea en el entorno urbano o en la galería. Su faceta como grabador ha sido un complemento perfecto a su producción escultórica, enriqueciendo la experiencia del espectador a través de la interacción de la forma, el espacio y la luz, elementos fundamentales en su universo artístico.

Biografía de José María Sicilia

José María Sicilia
Madrid, 1954

José María Sicilia Fernández-Shaw es un artista español cuya obra transita entre lo contemplativo y lo experimental, reconocido por su investigación constante de la luz, la materia y el espacio. Nacido en Madrid en 1954, comenzó sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de San Fernando, pero muy pronto sintió la necesidad de ampliar horizontes. En 1980 se trasladó a París, donde su contacto con otros movimientos artísticos internacionales le permitió replantear el sentido de lo pictórico y explorar técnicas que iban más allá de los medios tradicionales.

Su obra inicial durante los años ochenta se caracteriza por una figuración expresiva: naturalezas muertas, objetos domésticos, paisajes urbanos, pinceladas gestuales intensas. A partir de mediados de esa década, Sicilia emprende una transformación hacia la abstracción y hacia el estudio de la textura y la luz. Comienza a trabajar con cera, barnices, materiales transparentes o velados que le permiten construir superposiciones sutiles y superficies que parecen vibrar con el paso de la luz. También incluye grabado, instalación y obra sobre papel, desarrollando series coherentes donde cada obra precede o anticipa la siguiente.

Uno de sus proyectos más emblemáticos es Las Mil y una Noches (1996-2016), realizado en colaboración con Michael Woolworth. En esta serie, los cinco volúmenes editados constituyen un compendio de imágenes que dialogan con la memoria, la literatura, el paso del tiempo, y muestran la dimensión simbólica del infinito como metáfora de lo interno, de lo que no siempre se ve pero se intuye. Otra obra destacada es La locura del ver, expuesta en la Calcografía Nacional en Madrid, donde presentó las piezas de Las Mil y una Noches junto con estampas recientes que confrontan fenómenos como la percepción visual, el accidente, lo fractal, lo cuántico, lo que está más allá de lo meramente visible.

En exposiciones recientes ha seguido renovando su propuesta. En 2024 presentó El final del cuento en la galería Prats Nogueras Blanchard en Madrid, con piezas de 2023-2024 que incorporan materiales como latón, bordado, papel japonés, cristal de Murano, óleo, lo que muestra tanto su dominio técnico como su voluntad de combinar materiales distintos para generar tensión entre lo frágil y lo opulento. También ha participado en muestras colectivas como Juan Uslé, José María Sicilia. La pintura en el Parlamento de Cantabria, y Reversos en el Museo del Prado, que permiten ver su obra en diálogo con otros artistas y con el espacio histórico del museo.

Sicilia ha recibido importantes reconocimientos. En 1989 obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura de España. En 2015 le fue concedida la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. También ha sido premiado por su labor en el arte gráfico con el Premio Nacional de Arte Gráfico, distinción que subraya su capacidad no solo pictórica, sino su dominio del grabado y la obra sobre papel. Vive y trabaja entre París y Sóller (Mallorca), manteniendo un taller activo en ambos lugares, lo que le permite conjugar el ritmo urbano con la intimidad y la luz mediterránea.

Su obra forma parte de colecciones de instituciones de prestigio como el Museo Reina Sofía (Madrid), el CAPC de Burdeos, el CAAM en Canarias, el Museo Guggenheim y el MoMA en Nueva York, entre otras. Sus piezas suelen invitar a una contemplación pausada, a reconocer aquello que aparece justo en el umbral de lo visible: sombras, reflejos, transparencias, lo que se desvanece. Esa tensión entre presencia y ausencia, fragilidad y materia, ha definido su trayectoria como la de un artista que no se repite, que vive atento a los cambios de luz, al pulso del material y a la evocación poética que puede surgir de lo sutil.

Biografía de Marco Rountree

Marco Rountree

Marco Rountree
Ciudad de México, 1982

Marco Rountree Cruz es un artista visual mexicano cuya obra se mueve en la intersección del ornamento, lo natural, lo cotidiano y lo experimental. Su práctica incluye dibujo, instalación, escultura, obra sobre papel, video e intervenciones arquitectónicas, siempre con una sensibilidad hacia los materiales humildes, lo visceral y lo decorativo como vía para transformar la percepción de lo ordinario.

Aunque Rountree no pasó por una formación formal de Bellas Artes reconocida como la universitaria tradicional, desarrolló tempranamente su mirada en colectivos y espacios alternativos de Ciudad de México. Esa experiencia le dio libertad para explorar con grafiti, collage, dibujo, intervención directa de objetos y estructuras, lo que cimentó una obra inquieta, en la que el ornamento no es simple adorno sino estructura poética y conceptual.

Una de sus exposiciones individuales más recientes es Flores y fantasmas (2024) en guadalajara90210, Guadalajara, en la que explora la idea del fantasma —lo que no se ve plenamente— mediante materiales como papel, pigmentos y bordados, jugando con la transparencia y la sombra. Otra muestra importante fue Hipocampo (2020) en el Museo Universitario del Chopo de Ciudad de México, donde presentó piezas de mayor escala y una experimentación más intensa con lo escultórico, integrando vegetales secos, pigmentos sobre madera, y estructuras que invitan al espectador a moverse físicamente alrededor de la obra.

En 2016 destacó su proyecto Muralismo Floritural, que combinó pintura mural, instalación ligera y ornamentación vegetal abstracta, desdibujando los límites entre lo escultórico, lo pictórico y lo ambiental. En esa exposición, Rountree trabajó con materiales como pladur, madera, pigmentos y elementos orgánicos, generando microespacios que parecen jardines alterados, paisajes intervenidos donde la naturaleza se convierte en estructura decorativa.

Internacionalmente, ha participado en exposiciones colectivas relevantes como This is not a void en la Galería Luisa Strina, São Paulo, Brasil, y en trienales o bienales dentro de América Latina y el Caribe. En ediciones anteriores, su obra ha estado presente en la Segunda Trienal Poligráfica de San Juan (Puerto Rico), en muestras organizadas por la Colección Jumex (México), y en espacios como Fundación Jumex con proyectos que lo vinculan con otros artistas contemporáneos interesados en la materialidad y la exploración visual.

Aunque hasta ahora no se ha señalado (al menos en las fuentes consultadas) un premio nacional de gran escala de corte institucional comparable al Premio Nacional de Artes Plásticas u otras grandes distinciones estatales, su reconocimiento en ferias de arte, galerías internacionales y la inclusión de su obra en colecciones tanto privadas como públicas indican una carrera en ascenso constante. Actualmente vive y trabaja en Ciudad de México, manteniendo un taller activo donde experimenta con materiales diversos: bordados, papeles diversos, elementos vegetales y no vegetales, estructuras modulares. En sus piezas recientes se aprecia un contraste más marcado entre lo frágil y lo monumental, lo hecho a mano y lo industrial, lo natural y lo intervenido. Su trabajo invita a detenerse sobre aquello que suele pasar desapercibido —las texturas, las leves imperfecciones, las transparencias— y a considerar el ornamento como forma de pensar, como memoria visual, como vínculo entre lo corporal, lo vegetal y lo arquitectónico

Biografía de Juan Muñoz

Juan Muñoz
Madrid, 1953 – Ibiza, 2001

Juan Muñoz Torregrosa nació el 17 de junio de 1953 en Madrid. Desde joven desarrolló una sensibilidad estética que lo llevaría a formarse en Inglaterra, donde estudió en el Central School of Art and Design y en el Croydon College, y más tarde en Estados Unidos gracias a una beca Fulbright en el Pratt Graphic Center de Nueva York. Su carrera artística se orientó hacia la escultura y la instalación, campos en los que creó un lenguaje personal basado en la relación entre figura humana, arquitectura y narración implícita.

En los años ochenta comenzó a exponer de manera regular, primero en la Galería Fernando Vijande de Madrid y poco después en instituciones europeas y norteamericanas. Su obra inicial se caracterizó por el uso de materiales como la resina y la cartapesta, con figuras monocromas, a menudo reducidas, que transmiten una presencia silenciosa y enigmática. A partir de los noventa, Muñoz desarrolló instalaciones en las que grupos de personajes interactúan en espacios arquitectónicos concebidos como escenarios, donde el espectador se ve convertido en parte de la obra.

Una dimensión menos conocida, pero fundamental, de su trayectoria es su producción gráfica y de obra sobre papel. Desde principios de los ochenta cultivó el dibujo como un espacio paralelo a la escultura. Lejos de ser simples bocetos, estos trabajos constituyen un corpus autónomo en el que exploró los mismos temas que marcaron su escultura: la soledad, el silencio, la figura velada y la ambigüedad del espacio. Series como los Raincoat Drawings, ejecutadas sobre papel oscuro con trazos blancos, muestran su interés por lo oculto y lo fantasmático, mientras que otros dibujos se centran en perspectivas arquitectónicas, escaleras, esquinas o figuras de espaldas, anticipando las atmósferas de sus instalaciones. En el ámbito gráfico, Muñoz alcanzó una síntesis de economía expresiva y profundidad conceptual: líneas mínimas, juegos de sombra y vacío que convierten al dibujo en un laboratorio de ideas y en un medio de plena autonomía artística.

En paralelo, su obra tridimensional alcanzó una proyección internacional sin precedentes. En 2000 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas en reconocimiento a una trayectoria que había transformado el concepto de instalación en España y lo había proyectado al circuito internacional. Un año más tarde presentó Double Bind en la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres, un ambicioso proyecto concebido para uno de los espacios más emblemáticos del arte contemporáneo. Allí desplegó pasarelas, huecos y escenas fragmentarias que convertían al espectador en un protagonista inquieto, enfrentado a figuras que observaban desde la penumbra o permanecían ocultas. Esta obra, la más monumental de su carrera, se inauguró poco antes de su fallecimiento repentino en Ibiza en agosto de 2001, a los 48 años.

Tras su muerte, su legado ha sido objeto de numerosas exposiciones retrospectivas. El Museo Reina Sofía le dedicó una muestra en 1996, y en 2008 se organizó una itinerancia entre el Guggenheim Bilbao y la Fundação Serralves de Oporto. Más recientemente, en 2023 el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de Móstoles presentó En la hora violeta, centrada en sus primeros años, y la Sala Alcalá 31 acogió Todo lo que veo me sobrevivirá, que profundizó en su universo poético. En 2024, el Museo Tamayo de Ciudad de México presentó Las historias que no contamos, y en 2025 el Museo del Prado inaugurará Historias de Arte, una lectura de su obra en diálogo con la tradición artística española e internacional.

La influencia de Muñoz se extiende más allá de la escultura y la instalación. Su obra gráfica, sus piezas para radio como A Man in a Room, Gambling, realizadas con Gavin Bryars, y sus ensayos breves muestran un creador de gran versatilidad que supo combinar disciplinas para construir un lenguaje propio. Su legado se sostiene en la fuerza de sus personajes mudos, de sus arquitecturas imposibles y de sus dibujos en los que lo mínimo revela lo esencial. Hoy, Juan Muñoz es recordado como uno de los artistas españoles más influyentes de finales del siglo XX, un creador que supo llevar la escultura más allá de lo objetual y transformar el espacio en un relato abierto. Tanto en el monumental silencio de sus figuras como en la intimidad de sus dibujos, su obra sigue interrogando al espectador y situándolo frente al misterio de lo que no se dice, de lo que se intuye y de lo que permanece en el umbral de lo visible.

Biografía de Antón Lamazares

Antón Lamazares
Maceira (Lalín, Pontevedra), 1954

Antón Lamazares creció en el entorno rural gallego, cuya naturaleza, silencio, paisaje y memoria marcarían profundamente su sensibilidad artística. Nació el 2 de enero de 1954 en la aldea de Maceira, en Lalín, y parte de su niñez la pasó como interno en el convento franciscano de Herbón, entre 1963 y 1969, época de lecturas clásicas y primeros poemas, y de observación del entorno natural y la soledad. Fiel a su vocación autodidacta, emprendió en 1972 un viaje por Europa para estudiar de cerca la pintura de maestros como Van Gogh, Paul Klee, Rembrandt o Miró; experiencias que después dialogarían con Tàpies, Millares, Bacon y Giacometti en su formación artística temprana.

Sus primeros cuadros, en la década de los setenta y principios de los ochenta, muestran un expresionismo lúdico, algunas influencias del arte povera, el juego con el color, la figura y los objetos mínimos, y una paleta vibrante. A medida que avanza la década, su pintura se convierte en materia, en superficie trabajada, en soporte físico (madera, cartón) con barnices, capas de pintura industrial, texturas que evocan corteza de árbol, cortejos de luz quebrada, heridas, paisajes internos y territorios de la emoción. Series importantes de estos años son Gracias vagabundas, Desazón de vagabundos, Titania e Brao y Eidos de Rosalía, entre otras, donde cartón, madera, barniz y texturas se combinan para hacer de la pintura algo escultórico, atmosférico, poético.

Una parte menos visible pero esencial en su obra es su trabajo gráfico. Lamazares ha realizado grabados al aguafuerte y xilografías, litografías, serigrafías y libros de artista. Por ejemplo, la Serie Brasas y Baldío (1992) incluye grabado al aguafuerte y xilografía. Ha colaborado también con textos literarios, proveyendo ilustraciones gráficas en ediciones de libros de artista, como en El Canto de la Cabeza, con textos de Gustavo Martín Garzo, o Itinerarium de Egeria, con litografías. En sus obras gráficas prevalecen la economía expresiva, las texturas rugosas, los contrastes entre luces y sombras, lo que se sugiere más que lo que se muestra, una presencia fragmentaria de la naturaleza, del paisaje, de lo vegetal y lo aireado, de lo poético. El papel, el cartón o grabado sobre superficies rugosas, a menudo contrastan con sus pinturas mayores pero comparten un mismo espíritu de búsqueda, de memoria y paisaje íntimo.

En los noventa y en los primeros años del siglo XXI, su obra pictórica continuó ampliando escala y profundidad. Realizó piezas de gran formato, bifrontes (que pueden verse por ambas caras), exploraciones sobre madera que no sólo sirven de soporte sino que participan de la obra como estructura física y simbólica. Desde 2004 reside en Berlín, lo que añadió a su producción una dimensión más internacional, manteniendo diálogo con su Galicia natal, con la naturaleza, con lo simbólico y lo matérico.

Lamazares ha sido objeto de numerosas exposiciones tanto en España como en el extranjero. Su obra está presente en instituciones como el Museo Reina Sofía, el Centro Galego de Arte Contemporánea, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, el Marugame Hirai de Japón, entre otras. Sus muestras recientes han seguido reuniendo pintura, obras gráficas, instalaciones —poniendo de relieve que su producción gráfica no es solo auxiliar sino fundamental para entender su obra completa—.

Hoy, Antón Lamazares es considerado uno de los artistas más importantes de la generación de los años ochenta en España. Su trabajo propone una relación muy profunda entre materia y silencio, memoria y paisaje, entre pintura y poesía. Su obra gráfica, sus grandes pinturas atmosféricas, sus superficies expresivas y sus series poéticas lo sitúan como un creador que no busca impresionar con lo visible, sino conmover con lo latente, con lo que se sugiere, con lo que permanece en los intersticios del recuerdo.

Biografía de Eric Dewambrechies

Eric Dewambrechies

Entre la espontaneidad de las pinceladas contrastadas y la equidad de unas líneas rectas, el artista plasma la antítesis del orden asentado representado por una figura geométrica de un lado y, la pureza de un gesto natural y salvaje del otro. 

La obra de Eric-Henri Dewambrechies plasma la necesidad de unir el instinto humano con la parte racional que tiene cada individuo.

El movimiento instintivo de nuestras raíces y el sentido recto de nuestras mentes disciplinadas, dos fuerzas fundamentales, opuestas y complementarias

Lo racional y lo irracional se complementan. Separado tienen menos interés.

Biografía de Eva Lootz

Eva Lootz
Viena, 1940

Eva Lootz es una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo español, cuya obra abarca diversas disciplinas como la escultura, el dibujo, la instalación, y el grabado. A lo largo de su carrera, Lootz ha sido reconocida por su capacidad para explorar y experimentar con diferentes materiales y técnicas, buscando siempre una profunda interacción entre sus obras y el espacio, así como con los conceptos de memoria, tiempo y naturaleza.

Lootz comenzó su formación artística en Viena, donde estudió en la Academia de Bellas Artes, pero fue en Madrid, donde se estableció en 1964, donde realmente comenzó a desarrollar su estilo personal. Desde sus inicios, su obra estuvo vinculada al estudio de la escultura, pero fue a lo largo de los años 70 cuando comenzó a integrar el grabado como una de las formas más significativas en su proceso creativo.

Aunque Eva Lootz es principalmente conocida por su escultura y su trabajo en el ámbito de las instalaciones, el grabado ha jugado un papel esencial en su práctica artística. Desde sus primeras experiencias con el grabado, Lootz ha desarrollado una técnica singular que integra la experimentación material con un profundo simbolismo. El grabado se convirtió en un medio para reflexionar sobre la historia, el paisaje y la memoria colectiva, utilizando la repetición y la transformación de la imagen para generar una interacción entre el espectador y la obra.

A lo largo de los años, Lootz ha trabajado con diversas técnicas de grabado, tales como aguafuerte, aguatinta, litografía y serigrafía, adaptando cada una de estas a sus inquietudes artísticas. A menudo, sus grabados se presentan como piezas de gran formato que permiten una lectura más profunda y compleja de los temas que aborda. Uno de los elementos recurrentes en su obra gráfica es la materia orgánica y su relación con el tiempo. El grabado, al igual que la escultura, se convierte en un vehículo para explorar la transitoriedad de los materiales y la fragilidad de la naturaleza humana.

Una de las series más emblemáticas de su producción gráfica es la serie titulada “Raíz y Memoria”, en la que explora la impronta del tiempo sobre la naturaleza, utilizando el grabado para captar la huella de elementos orgánicos. En esta serie, Lootz utiliza las tecnologías de impresión más tradicionales, pero introduce un enfoque contemporáneo en su tratamiento de los materiales, mostrando la interacción entre la huella de la naturaleza y la estructura de la superficie sobre la que trabaja.

En sus trabajos de grabado, Lootz utiliza las posibilidades del medio para crear una atmósfera donde el espacio y la forma se convierten en extensiones del tiempo. Las texturas, las sombras y las líneas creadas a través del grabado no solo responden a una estética visual, sino que invitan a una reflexión más profunda sobre los procesos de memoria y transformación. La artista utiliza los grabados para investigar cóm